martes, 31 de mayo de 2011

¿A quiénes creó Dios primero: a los Animales o al Hombre?





¿A quiénes creó Dios primero: a los Animales o al Hombre?

Tras leer los primeros dos capítulos de la Biblia, algunos escépticos, en un intento por desaprobar la inerrancia bíblica, han acusado al escritor de Génesis de equivocarse en cuanto al registro de los hechos que ocurrieron en el sexto día de la creación. Aunque Génesis 1:24-27 indica que el hombre fue creado después que los animales, los críticos arguyen que Génesis
2:18,19 enseña que el hombre fue creado antes que los animales. Para ellos el lenguaje del autor de Génesis prueba que la Biblia no es inspirada por Dios.

¿En Génesis 2 hay un orden de creación diferente a Génesis 1? ¿Existe una explicación razonable para las diferencias entre los dos capítulos?

Algunos estudiantes de la Biblia resuelven esta supuesta contradicción explicando simplemente que el verbo hebreo traducido como “formó” puede haber sido traducido fácilmente como “haber formado”. En su Exposition of Genesis (Exposición de Génesis), H.C. Leupold declaró:

"Sin ningún énfasis en la secuencia de hechos, el relato aquí registra que Dios creó a las varias criaturas y las trajo al hombre. El hecho que estos realmente habían sido creados antes que el hombre es tan aparente por el capítulo uno que no requiere explicación. Pero el recordatorio que Dios los había “formado” resalta Su poder para traerlos al hombre y por ende es muy apropiado mencionarlo aquí. En nuestro parecer, no sería equivocado traducir yatsar como pluscuamperfecto en este caso: “Él había
formado”. La insistencia de los críticos en cuanto a un pasado marcado es en parte el resultado de un intento de hacer que los capítulos uno y dos estén en conflicto en tantos puntos como sea posible (1942, p. 130).
El erudito en hebreo Victor Hamilton estuvo de acuerdo con el enunciado de Leupold en cuanto a Génesis 2:19 cuando también reconoció que “es posible traducir formó como ‘había formado’” (1990, p. 176). Keil y Delitzsch declararon en el primer volumen de su comentario del Antiguo Testamento que “nuestro estilo moderno para expresar el mismo pensamiento [que el
Espíritu Santo, a través de Moisés, intentó comunicar sería simplemente este: ‘Dios trajo a Adán las bestias que Él había formado’” (1996). Añadiendo incluso más crédito a esta interpretación es el hecho que la Nueva Versión Internacional (NVI) en inglés traduce el verbo en el v. 19, no como un tiempo pasado simple, sino como un pluscuamperfecto. Aunque
Génesis 1 y 2 concuerdan incluso cuando yatsar es traducido simplemente como
“formó”, es importante señalar que los cuatro eruditos en hebreo mencionados anteriormente y los traductores de la NVI en inglés, creen que este verbo podría (o debería) ser traducido como “había formado”. Y, como Leupold reconoció, aquellos que niegan esta posibilidad lo hacen (al menos en parte) a causa de su insistencia en hacer que los dos capítulos estén en desacuerdo.
Los escépticos no ven armonía en los hechos registrados en los primeros dos capítulos de la Biblia porque no quieren darse cuenta que Génesis 1 y 2 tienen dos propósitos diferentes. El capítulo 1 (incluyendo 2:1-4) se enfoca en el orden de los acontecimientos de la creación; el capítulo 2 (realmente 2:5-25) simplemente provee información más detallada acerca
de algunos de los hechos mencionados en el capítulo 1. El capítulo 2 no tenía la intención de ser una recapitulación cronológica del capítulo 1; en cambio tiene el propósito único de desarrollar en detalle las características más importantes del relato de la creación, especialmente la
creación del hombre y sus entornos. Como Kenneth Kitchen señaló en su libro, Ancient Orient and the Old Testament (El Oriente Antiguo y El Antiguo Testamento): "Génesis 1 menciona la creación del hombre como la última de una serie y sin ningún detalle, pero en Génesis 2 el hombre es el centro de interés y se dan detalles más específicos acerca de él y su entorno. El hecho de no reconocer la naturaleza complementaria del tema—la distinción entre un bosquejo de toda la creación y la concentración en detalle en el hombre y su ambiente inmediato—está al borde del oscurantismo" (1966, p. 117).
En resumen, Génesis 1 y 2 son armoniosos en todo caso. Lo que puede parecer una contradicción a primera vista es esencialmente un relato más detallado del capítulo uno. El texto de Génesis 2:19 no dice nada acerca de los orígenes relativos del hombre y las bestias en términos de cronología, sino
simplemente sugiere que los animales fueron formados antes de ser traídos al hombre.
Aunque se rechace la posibilidad de que yatsar sea traducido como “había formado” y de que la explicación que los dos capítulos sean redactados de manera diferente debido al propósito que tienen, una respuesta final para las acusaciones de los escépticos es que el texto nunca dice que no se
crearon animales el sexto día después de Adán. Aunque a mi parecer es muy improbable que Dios creara un grupo especial de animales que serían nombrados por Adán (después de crear a los otros antes de la creación del hombre—Génesis 1:20-27), algunos comentaristas sostienen este punto de
vista. Después de sus comentarios concernientes a la traducción de yatsar, Victor Hamilton indicó que las criaturas mencionadas en 2:19 fueron creadas en el día sexto después de Adán con el propósito de ser nombradas. En los comentarios de U. Cassuto sobre Génesis 2 concerniente al tiempo en que Adán nombró a los animales, dijo: “De todas las especies de bestias y criaturas voladoras que habían sido creadas y que se habían esparcido sobre la superficie de la tierra y el firmamento de los cielos, ahora Dios formó especimenes particulares con el propósito de presentarlos ante el hombre en el Huerto” (1961, p. 129). Ambos estudiosos de la Biblia reconocen que el texto nunca dice que ningún animal fue creado después de Adán, sino que
todos los animales fueron creados en el día cinco o seis (antes y posiblemente después de que Adán fuera creado). Aunque esta posición puede ser poco convencional (o improbable), sirve como otra razón para demostrar que los escépticos no tienen base para asegurar que existe una
contradicción entre Génesis 1:24-27 y 2:19.

REFERENCIAS

Archer, Gleason L. (1982), An Encyclopedia of Bible Difficulties (Grand Rapids, MI: Zondervan).

Cassuto, U. (1961), A Commentary on the Book of Genesis (Jerusalem: Magnes).
Geisler, Norman L. y Thomas A. Howe (1992), When Critics Ask (Wheaton, IL: Victor Books).

Hamilton, Victor P. (1990), The Book of Genesis (Grand Rapids, MI: Eerdmans).

Keil, C.F. y F. Delitzsch (1996), Keil and Delitzsch Commentary on the Old Testament (Electronic Database: Biblesoft), new updated edition.

Kitchen, Kenneth (1966), Ancient Orient and Old Testament (Chicago, IL: Inter-Varsity Press).

Leupold, Herbert C. (1942), Exposition of Genesis (Grand Rapids, MI: Baker).

1 comentario:

  1. BREVE CRÍTICA AL PROFETISMO JUDÍO DEL ANTIGUO TESTAMENTO: La relación entre la fe y la razón expuesta parabolicamente por Cristo al ciego de nacimiento (Juan IX, 39), nos enseña la necesidad del raciocinio para hacer juicio justo de nuestras creencias, a fin de disolver las falsas certezas de la fe que nos hacen ciegos a la verdad mediante el discernimiento de los textos bíblicos. Lo cual nos exige criticar el profetismo judío o revelación para indagar la verdad que hay en los textos bíblicos. Enmarcado la crítica al profetismo judío en el fenómeno espiritual de la trasformación humana, abordado por la doctrina y la teoría de la trascendencia humana conceptualizada por la sabiduría védica, instruida por Buda e ilustrada por Cristo; la cual concuerda con los planteamientos de la filosofía clásica y moderna, y las respuestas que la ciencia ha dado a los planteamientos trascendentales: (psicología, psicoterapia, logoterápia, desarrollo humano, etc.), y utilizando los principios universales del saber filosófico y espiritual como tabla rasa a fin de deslindar y hacer objetivo “que es” o “no es” del mundo del espíritu. Método o criterio que nos ayuda a discernir objetivamente __la verdad o el error en los textos bíblicos analizando los diferentes aspectos y características que integran la triada preteológica: (la fenomenología, la explicación y la aplicación, del encuentro cercano escritos en los textos bíblicos). Vg: la conducta de los profetas mayores (Abraham y Moisés), no es la conducta de los místicos; la directriz del pensamiento de Abraham, es el deseo intenso de llegar a tener: una descendencia numerosísima y llegar a ser un país rico como el de Ur, deseo intenso y obsesivo que es opuesto al despego de las cosas materiales que orienta a los místicos; es por ello, que la respuestas del dios de Abraham son contestatarias de los deseos del patriarca, y no tienen nada que ver con el mundo del espíritu. La directriz del pensamiento de Moisés, es la existencia de Israel entre la naciones a fin de llegar a ser la principal de todas, que es opuesta a la directriz de vida eterna o existencia después de la vida que orienta el pensamiento místico (Vg: la moradas celestiales, la salvación o perdición eterna a causa del bien o mal de nuestras obras en el juicio final de nuestra vida terrenal, abordadas por Cristo); el encuentro cercano descrito por Moisés en la zarza ardiente describe el fuego fatuo, el pie del rayo que pasa por el altar erigido por Moisés en el Monte Horeb, describe un fenómeno meteorológico, el pacto del Sinaí o mito fundacional de Israel como nación entre las naciones por voluntad divina a fin de santificar sus ancestros, su pueblo, su territorio, Jerusalén, el templo y la Torah; descripciones que no corresponden al encuentro cercano expresado por Cristo al experimentar la común unión: “El Padre y Yo, somos una misma cosa”, la cual coincide con la descrita por los místicos iluminados. Las leyes de la guerra dictadas por Moisés en el Deuteronomio causales del despojo, exterminio y sometimiento de las doce tribus cananeas, y del actual genocidio del pueblo palestino, hacen evidente la ideología racista, criminal y genocida serial que sigue el pueblo judío desde tiempos bíblicos hasta hoy en día__ Discernimiento que nos aporta las pruebas o elementos de juicio que nos dan la certeza que el profetismo judío o revelación bíblica es un mito perverso, semillero del mal que enerva a sus seguidores provocándoles: alucinaciones, cretinismo, delirios, histeria y paranoia, al no concordar los dogmas con la realidad; engendrando la bibliolatría, el fanatismo, la intolerancia, el puritanismo hipócrita, e impidiendo su desarrollo espiritual. http://www.scribd.com/doc/33094675/BREVE-JUICIO-SUMARIO-AL-JUDEO-CRISTIANISMO-EN-DEFENSA-DEL-ESTADO-LA-IGLESIA-Y-LA-SOCIEDAD

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